Deseosa de vivir en un espacio más acogedor que fuera más allá de una habitación en un residencial cerrado, Mary Polanco se dio a la tarea de buscar un apartamento más grande en el mismo sector donde ya residía: el kilómetro 14 de la autopista Duarte.
Tras un año y medio de búsqueda, logró mudarse hace apenas dos meses. El cambio, sin embargo, llegó con un golpe directo al bolsillo: pasó de pagar RD$7,700 a RD$13,000 mensuales, por un apartamento que, aun así, sigue siendo pequeño para lo que esperaba.
“Hubo momentos que, cansada de buscar, me tomaba un descanso”, relata Polanco, reflejando una realidad que se repite en miles de hogares.
Vivir alquilado en las zonas urbanizadas del Gran Santo Domingo se ha convertido en un desafío creciente. Aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) reporta un aumento de apenas 2.86 % en el renglón de alquileres entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, la experiencia en la calle cuenta otra historia.
Gremios del sector inmobiliario, como la Asociación de Agentes y Empresas Inmobiliarias (AEI), advierten que los incrementos reales en los alquileres oscilan entre un 10 % y un 25 % en el último año, una brecha que golpea especialmente a familias de ingresos bajos y medios.
La diferencia entre las estadísticas oficiales y la realidad cotidiana deja en evidencia una presión cada vez mayor sobre quienes dependen del alquiler para vivir, en un contexto donde encontrar vivienda digna y asequible parece convertirse en una carrera de resistencia.
Fuente: Diario Libre.
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