En el vertedero de Bajos de Haina, en la provincia San Cristóbal, la basura no solo representa desecho, sino también una fuente de sustento para decenas de familias. Allí, hombres, mujeres y niños se adentran a diario entre los desperdicios en busca de materiales que puedan vender y así sobrevivir.
Uno de ellos es Víctor Cuevas Díaz, de 51 años, quien desde hace más de una década recorre el vertedero recolectando metales, plásticos, electrodomésticos dañados y cualquier objeto que pueda generar ingresos. Su rutina transcurre entre olores penetrantes, residuos orgánicos, animales muertos y condiciones insalubres que forman parte de su día a día.
Con una vida marcada por la precariedad desde su natal Barahona, Cuevas dejó la escuela siendo adolescente y encontró en la recolección de desechos su única alternativa económica. En 2008 se trasladó a Haina con la esperanza de mejorar su situación, pero terminó enfrentando las mismas dificultades.
Su vivienda, ubicada a escasos metros del vertedero, es una estructura improvisada de zinc, sin piso firme ni servicios básicos. Allí vive solo, enfrentando filtraciones cuando llueve y la constante presencia de insectos. A pesar de las adversidades, mantiene una rutina estricta. Inicia su jornada desde temprano en la mañana, identificando los camiones que llegan al vertedero para anticipar qué tipo de residuos podrían traer. Esta estrategia le permite aumentar sus probabilidades de encontrar materiales valiosos.
Los ingresos son inciertos. Algunos días logra reunir apenas unas decenas de pesos, mientras que en ocasiones puede obtener montos más altos si encuentra metales como cobre o bronce. Sin embargo, reconoce que cada vez es más difícil hallar objetos de valor.
Aun así, defiende su labor como una forma digna de ganarse la vida. Prefiere esta actividad antes que recurrir a actos ilícitos, aunque ello implique exponerse a riesgos constantes para su salud. Sin protección alguna, manipula residuos contaminantes, convencido de que su cuerpo se ha adaptado a ese entorno.
La historia de Víctor no es aislada. En Bajos de Haina, el vertedero se ha convertido en un espacio donde la necesidad obliga a muchos a encontrar en la basura una forma de subsistencia. En medio de la adversidad, estas personas continúan luchando por salir adelante, dependiendo de lo que otros desechan.

Víctor Cuevas Díaz en el vertedero del municipio Bajos de Haina.Elkys Cruz




