La desconfianza de la población y la violencia dificultan contener una rara variante del virus que ya deja cientos de muertes sospechosas
Bunia, República Democrática del Congo. — El avance de un brote de una rara variante del ébola mantiene en alerta a las autoridades sanitarias en el este de la República Democrática del Congo, donde la violencia contra trabajadores humanitarios y la desconfianza de la población están complicando gravemente los esfuerzos de contención.
Mientras los casos sospechosos se acercan al millar y las muertes superan las 220, equipos médicos y voluntarios enfrentan ataques constantes en comunidades afectadas por años de conflicto armado e inestabilidad social.
La variante detectada corresponde al tipo Bundibugyo, una forma poco común del virus para la cual actualmente no existe una vacuna ni tratamiento específico aprobado.
Centros médicos atacados
En los últimos días, varios centros de salud vinculados a la respuesta sanitaria fueron atacados por grupos de residentes molestos y desconfiados. Uno de los incidentes más graves ocurrió cuando hombres armados irrumpieron en un hospital que atendía pacientes con síntomas de ébola, obligando al personal médico a evacuar enfermos en medio de disparos.
Otro centro administrado por Doctors Without Borders fue incendiado en la localidad de Mongbwalu, provocando la fuga de más de una docena de pacientes sospechosos de portar el virus.
Las tensiones han aumentado debido a las estrictas medidas sanitarias que impiden a las familias manipular los cuerpos de sus seres queridos durante funerales, una práctica profundamente arraigada en las tradiciones locales.

Miedo, rumores y desinformación
Muchos residentes continúan dudando de la existencia del virus y acusan a organizaciones internacionales de lucrarse con la emergencia sanitaria. Voluntarios de la Cruz Roja han denunciado agresiones físicas, insultos y ataques con piedras mientras intentan informar a las comunidades sobre los riesgos del contagio. “Algunos aceptan nuestras recomendaciones, pero otros creen que el ébola es una invención extranjera”, explicó una trabajadora humanitaria en Bunia.
Expertos internacionales advierten que la falta de confianza en las auto
ridades sanitarias representa uno de los mayores obstáculos para controlar el brote.
“La confianza es casi tan importante como la respuesta médica”, afirmó Heather Kerr, directora del Comité Internacional de Rescate en Congo.
Crisis humanitaria y falta de recursos
La situación se agrava debido al conflicto armado que afecta la región de Ituri, donde operan grupos rebeldes responsables de miles de desplazamientos y asesinatos en los últimos años. Las difíciles condiciones de seguridad limitan el acceso de equipos médicos y retrasan la instalación de laboratorios especializados para diagnosticar esta variante del virus. La World Health Organization confirmó que el brote podría ser mucho mayor de lo reportado oficialmente, debido a retrasos en las pruebas iniciales y a la limitada capacidad de vigilancia epidemiológica.
Además, varios trabajadores sanitarios han resultado infectados mientras atendían pacientes, incluyendo médicos y voluntarios humanitarios.
Riesgo regional
El brote ya genera preocupación internacional luego de que se detectaran casos relacionados en Uganda, país vecino al Congo, donde también se reportaron contagios entre trabajadores de salud.
Las autoridades sanitarias africanas temen que la combinación de violencia, desplazamientos y desinformación facilite una propagación más rápida del virus en la región.
Organizaciones internacionales insisten en que la única forma de contener el brote será mediante un trabajo cercano con las comunidades locales, fortaleciendo la educación sanitaria y reconstruyendo la confianza de la población afectada.


