Por: Yoel Concepción.
Los pueblos no se movilizan por capricho. Las grandes transformaciones sociales han nacido siempre de una causa justa, de una indignación compartida y de la convicción profunda de que callar ya no es opción. Cuando el pueblo se pone de pie y camina junto, ningún poder puede ignorarlo.
La movilización social no es desorden: es conciencia en movimiento. Es la expresión organizada de una ciudadanía que decide tomar su lugar en la historia. Cada paso que damos en una marcha es un acto político, un mensaje claro: estamos aquí, vigilantes, unidos y decididos.
Cuando las masas avanzan con propósito, la energía se multiplica. No se trata solo de números, sino de voluntad colectiva. Un pueblo organizado tiene ritmo, tiene dirección y tiene memoria. Marchar no es solo caminar: es sincronizar corazones, ideas y sueños.
Las consignas no nacen del azar; nacen del dolor, de la esperanza y del compromiso. Cada voz suma, cada paso cuenta. Esa es la fuerza real de las masas: la unidad alrededor de una causa que representa a todos.
Un par de tenis y una convicción firme!
Marchar requiere algo más que voluntad. Requiere preparación, resistencia y claridad. Un buen par de tenis simboliza eso: estamos listos para caminar largo, para no cansarnos a mitad del camino, para sostener la lucha con dignidad.
Pero más importante que el calzado es la convicción. La certeza de que defendemos lo correcto. Cuando la causa es justa, el cansancio se convierte en energía y el miedo en coraje.
El poder de las masas
Las masas tienen un poder inmenso cuando comprenden su rol histórico. No hay transformación sin presión social, no hay justicia sin movilización, no hay democracia real sin participación activa del pueblo.
La historia lo confirma:
Cuando el pueblo se organiza, los abusos retroceden.
Cuando el pueblo marcha, las mentiras se desmoronan.
Cuando el pueblo despierta, el cambio real es inevitable.
Nuestro compromiso
Movilizarnos es un deber moral. Representar al pueblo es una responsabilidad histórica. Marcharemos no por protagonismo, sino por justicia; no por odio, sino por dignidad; no por violencia, sino por derechos.
Caminemos junto al pueblo, con paso firme, con la conciencia clara y con la certeza de que cuando el pueblo se mueve, nada vuelve a ser igual.
Ing. Yoel Concepción
Miembro de la Dirección Central Fuerza del Pueblo

