En los alrededores del Hospital Doctor Francisco Moscoso Puello, el bullicio habitual de una zona hospitalaria se mezcla con una escena que refleja abandono y dolor humano. Decenas de personas deambulan sin rumbo, muchas con evidentes trastornos mentales, mientras montones de basura y olores nauseabundos se apoderan del entorno.
Lo que debería ser un espacio de esperanza y recuperación, hoy se ha convertido en un símbolo visible de la indiferencia social y estatal que golpea el corazón de la capital.
Fuente: CDN

