El esperado regreso a los escenarios de Kanye West en Los Ángeles estuvo marcado por problemas técnicos que obligaron al rapero a detener su presentación en varias ocasiones mientras criticaba a su equipo de producción en pleno concierto.
El artista, de 48 años, actuó la noche del miércoles ante un estadio lleno en el SoFi Stadium, donde interpretó varios de sus éxitos sobre un escenario en forma de domo que proyectaba imágenes de un globo terráqueo y visuales de nubes oscuras.
Sin embargo, mientras cantaba “Good Life”, tema incluido en su álbum Graduation de 2007, el rapero detuvo la música repentinamente para pedir a su equipo que pausara el espectáculo.
“Yo, pausa, pausa”, dijo West al notar que las luces parpadeantes no coincidían con la estética del escenario.
El artista explicó que los efectos de iluminación no combinaban con la escenografía y pidió a los técnicos que evitaran ese tipo de visuales. Aun así, el problema volvió a repetirse minutos después, lo que provocó que el cantante interrumpiera nuevamente la actuación.
“¿Qué es esto, un sketch de Saturday Night Live o algo así?”, preguntó visiblemente frustrado. “Dejen de usar esas luces vibrantes estilo Las Vegas. Ya habíamos hablado de esto en el ensayo”.
Tras varios intentos, el equipo técnico ajustó los efectos y West pidió volver a iniciar la canción, logrando finalmente completar la presentación sin más interrupciones.
Durante la noche también hubo momentos familiares en el escenario. El rapero invitó a su hija de 12 años, North West —fruto de su relación con Kim Kardashian— para interpretar juntos los temas “Talking” y “Piercing on My Hand”.
La joven apareció con cabello azul, gafas negras y un collar con forma de calavera con diamantes, generando entusiasmo entre los asistentes.
El concierto marcó la primera actuación de West en la ciudad en cinco años. El artista tiene previsto ofrecer un segundo espectáculo en el mismo recinto este viernes.




