La tensión en Medio Oriente aumenta tras ataques con misiles entre Irán e Israel, mientras potencias mundiales piden un alto inmediato a la escalada.
La tensión en Medio Oriente continúa intensificándose después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que su país podría destruir plantas eléctricas en Irán si el estrecho de Ormuz no es reabierto al tráfico marítimo en un plazo de 48 horas.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo. Una gran parte del suministro energético global atraviesa diariamente este paso estratégico que conecta el Golfo Pérsico con el resto de los mercados internacionales. Cualquier interrupción en esta vía puede provocar fuertes impactos en los precios del petróleo y en la economía mundial.
La advertencia de Trump se produce en medio de una creciente escalada militar entre Irán, Israel y fuerzas estadounidenses en la región. En las últimas horas, Irán lanzó un ataque con misiles contra la ciudad israelí de Dimona, ubicada en el sur del país. Según las autoridades israelíes, al menos 47 personas resultaron heridas.
El ataque aparentemente tenía como objetivo una instalación nuclear situada a unos 13 kilómetros de la ciudad. Equipos de seguridad, rescate y personal médico fueron desplegados rápidamente para atender a las víctimas y evaluar los daños provocados por el impacto.
En la cercana localidad de Arad, los hospitales recibieron al menos 88 personas con diferentes tipos de lesiones relacionadas con el ataque. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó la jornada como “una noche muy difícil” para el país.
Los ataques se producen poco después de que instalaciones nucleares iraníes también fueran alcanzadas durante operaciones militares en territorio de Irán. Las autoridades iraníes confirmaron que una de las instalaciones afectadas fue el complejo nuclear de Natanz, uno de los centros más importantes del programa nuclear del país.
A pesar de la magnitud del ataque, el organismo de energía atómica de Irán aseguró que no existe peligro para las poblaciones cercanas y que los niveles de radiación permanecen bajo control.
Mientras tanto, el Comando Central de Estados Unidos afirmó que la capacidad de Irán para amenazar embarcaciones en el estrecho de Ormuz se ha visto significativamente debilitada tras un reciente bombardeo estadounidense contra una instalación militar subterránea iraní.
Sin embargo, las fuerzas iraníes han continuado realizando ataques contra objetivos en la región del Golfo Pérsico durante el desarrollo del conflicto, lo que ha elevado las preocupaciones internacionales sobre una posible interrupción prolongada del comercio energético global.
Ante la escalada, los ministros de Relaciones Exteriores del grupo de países del G7 emitieron un comunicado conjunto en el que pidieron un “fin inmediato” a los ataques y a la intensificación del conflicto en la región.
El grupo también indicó que está dispuesto a tomar medidas para proteger el suministro global de energía, en caso de que continúen los ataques contra infraestructuras críticas en Medio Oriente.
Mientras las tensiones militares aumentan, la población civil en varias zonas de Irán vive momentos de incertidumbre. En Teherán, algunos ciudadanos intentaban celebrar el inicio del Año Nuevo persa en medio del clima de tensión.
Una residente de la capital iraní describió el ambiente como sombrío, señalando que las celebraciones tradicionales se han visto opacadas por el temor y la incertidumbre que rodean al conflicto.
La situación sigue evolucionando rápidamente, y la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de que los enfrentamientos se amplíen y afecten la estabilidad energética y política a nivel global.


