La misión Artemis II, organizada por la NASA, marcará un momento histórico en la exploración espacial al enviar nuevamente astronautas hacia la Luna por primera vez desde el final del programa Programa Apolo en 1972. Más de medio siglo después de la última misión tripulada lunar, cuatro astronautas viajarán en una misión de aproximadamente diez días que los llevará más lejos en el espacio profundo de lo que cualquier humano ha estado anteriormente.
El lanzamiento está previsto para abril y utilizará el poderoso cohete Space Launch System (SLS), diseñado para transportar la cápsula Orion. Esta nave será el hogar de los astronautas durante el viaje alrededor de la Luna antes de regresar a la Tierra. Artemis II representa el primer vuelo tripulado del programa Artemis, cuyo objetivo es establecer una presencia humana sostenible en la Luna y preparar futuras misiones a Marte.
Durante el lanzamiento, los equipos de control utilizan una terminología técnica que puede resultar confusa para el público. Uno de los términos más comunes es “T-Minus”, que indica el tiempo restante hasta el despegue para eventos específicos del lanzamiento. También se utiliza “L-Minus”, que muestra el tiempo general restante antes del despegue.
Antes del lanzamiento, el cohete se carga con combustibles criogénicos extremadamente fríos, principalmente oxígeno líquido y hidrógeno líquido. Estas sustancias alimentan los motores del cohete y permiten que el vehículo alcance la velocidad necesaria para escapar de la gravedad terrestre. Durante la cuenta regresiva, el proceso de carga de combustible se realiza en varias etapas, incluyendo carga lenta, carga rápida y llenado final.
Horas antes del despegue, los astronautas pasan por la llamada White Room, una zona de preparación donde se colocan sus cascos y guantes antes de abordar la cápsula Orion. Posteriormente ingresan a la nave, que está montada sobre una plataforma móvil que transporta el cohete hasta la plataforma de lanzamiento.
Los últimos diez minutos antes del despegue se conocen como la cuenta regresiva terminal, una fase altamente automatizada controlada por sistemas informáticos. Durante este momento se activan los motores, se desconectan los cables de energía y combustible del cohete y finalmente ocurre el despegue.
Una vez en el espacio, el viaje implica varias etapas críticas. Aproximadamente ocho minutos después del lanzamiento ocurre el apagado del motor principal del cohete, momento en que la etapa central se separa del resto de la nave. En ese instante los astronautas experimentan microgravedad, lo que se demuestra con un indicador de gravedad cero que flotará dentro de la cápsula.
Posteriormente entrará en funcionamiento la etapa superior del cohete, conocida como ICPS, que dará a la nave el impulso necesario para alcanzar una órbita terrestre más alta. Durante el vuelo se realizan varias igniciones, activaciones del sistema de propulsión que ajustan la trayectoria de la nave.
Uno de los momentos más importantes será la inyección translunar, una potente maniobra que aumenta la velocidad de la cápsula Orion y la envía desde la órbita terrestre hacia la Luna. Este impulso inicia un viaje de aproximadamente cuatro días hasta el entorno lunar.
Alrededor del quinto día de la misión, la nave entrará en la esfera de influencia lunar, el punto en el que la gravedad de la Luna se vuelve más fuerte que la de la Tierra. Los astronautas realizarán un sobrevuelo alrededor del lado oculto de la Luna antes de iniciar su viaje de regreso.
Durante el trayecto de retorno se ejecutarán pequeñas maniobras para corregir la trayectoria y asegurar que la cápsula llegue al punto correcto para el reingreso a la atmósfera terrestre. Antes de entrar en la atmósfera, el módulo de servicio de Orion se separará para exponer el escudo térmico que protegerá a los astronautas del intenso calor generado por la fricción.
Finalmente, después de atravesar la atmósfera, se desplegarán paracaídas que reducirán gradualmente la velocidad de la cápsula hasta que americe en el océano frente a la costa de California.
La misión Artemis II es un paso crucial para el programa Artemis, que planea realizar más misiones durante esta década, incluyendo el regreso de astronautas a la superficie lunar y el establecimiento de una presencia humana permanente cerca de la Luna.



