La Corte Suprema de Estados Unidos escuchó este miércoles los argumentos sobre la orden ejecutiva del presidente Donald Trump, que busca restringir la ciudadanía automática para niños nacidos en el país de padres que se encuentran ilegalmente o de forma temporal.
El mandatario asistió al inicio de la audiencia, algo inusual para un presidente en funciones, aunque abandonó la sala cuando comenzó la exposición de la abogada que impugna la medida.
El caso surge de una orden firmada por Trump el primer día de su segundo mandato, con la que intenta modificar el principio de ciudadanía por nacimiento, establecido durante más de un siglo y que concede la ciudadanía estadounidense a casi cualquier persona nacida en territorio del país.
Durante la audiencia, varios jueces cuestionaron la interpretación del gobierno sobre la Enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos. El presidente del tribunal, John Roberts, señaló que las excepciones históricas a la ciudadanía —como los hijos de diplomáticos o de fuerzas invasoras— no parecen aplicarse fácilmente a un grupo amplio como el de inmigrantes indocumentados.
Uno de los puntos clave del debate fue el significado de términos legales como “domicilio” y si debe aplicarse la interpretación moderna o la utilizada cuando se adoptó la enmienda en el siglo XIX.
Los argumentos también giraron en torno al histórico fallo United States v. Wong Kim Ark de 1898, en el que la Corte determinó que un niño nacido en Estados Unidos de padres chinos era ciudadano estadounidense. En esa decisión se afirmó que la Enmienda 14 establece el principio fundamental de ciudadanía para quienes nacen dentro del territorio del país.
Organizaciones civiles, como la American Civil Liberties Union, argumentaron que ese precedente confirma que casi todas las personas nacidas en suelo estadounidense están sujetas a la jurisdicción del país y, por tanto, deben ser consideradas ciudadanos.
El impacto potencial de la medida podría ser significativo. Estudios del Migration Policy Institute estiman que más de 250,000 bebés nacidos cada año en Estados Unidos podrían quedar sin ciudadanía si la orden se aplicara plenamente.
La administración Trump ha indicado que cualquier cambio se aplicaría únicamente hacia el futuro. Sin embargo, la jueza Sonia Sotomayor advirtió que la lógica del argumento del gobierno podría permitir que futuros presidentes intenten retirar la ciudadanía a personas nacidas en el país años después.
Por ahora, la Corte Suprema solo está escuchando los argumentos del caso. Se espera que el tribunal emita su decisión final durante el verano.



