El sistema de salud pública en la República Dominicana se encuentra en una situación crítica, marcada por la falta de recursos y personal calificado. Las instalaciones hospitalarias enfrentan una creciente demanda de atención médica, lo que ha llevado a un colapso en algunos servicios esenciales.
A medida que la población crece, la infraestructura de salud no ha podido seguir el ritmo, lo que provoca largas esperas para los pacientes y un aumento en las quejas sobre la calidad de la atención. Los médicos y enfermeras están sobrecargados de trabajo, lo que afecta su capacidad para brindar un servicio adecuado.
Las autoridades de salud han reconocido estos problemas, pero los esfuerzos para mejorar la situación se ven obstaculizados por la falta de financiamiento y la necesidad de una reforma integral en el sector. Esto plantea un reto significativo para el bienestar de la población dominicana.

