Mascate, Omán. Estados Unidos e Irán continuarán las negociaciones diplomáticas para intentar preservar el acuerdo de entendimiento firmado en junio, a pesar de la reciente escalada militar que puso en riesgo la frágil tregua alcanzada entre ambas naciones.
Una delegación iraní llegó este sábado a Omán para participar en nuevas conversaciones indirectas con representantes estadounidenses a través de mediadores regionales. El encuentro se produce luego de varios días de enfrentamientos y acusaciones mutuas tras los ataques registrados en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
De acuerdo con fuentes cercanas a las conversaciones, funcionarios iraníes habrían comunicado en privado a asesores del presidente estadounidense, Donald Trump, que los ataques contra embarcaciones comerciales en el estrecho fueron resultado de acciones impulsadas por sectores radicales dentro de Irán que buscan sabotear el proceso de negociación.
La tensión aumentó considerablemente durante la semana luego de que Estados Unidos lanzara ataques aéreos contra objetivos iraníes en respuesta a las agresiones contra buques mercantes. Según el Ministerio de Salud de Irán, los bombardeos dejaron al menos 17 personas fallecidas y 115 heridas en varias ciudades del país.
Mientras tanto, el presidente Trump endureció su discurso al advertir que cualquier intento de atentado contra su vida tendría consecuencias devastadoras para la República Islámica. El mandatario aseguró que Estados Unidos mantiene una capacidad militar suficiente para responder de forma inmediata ante cualquier amenaza.
En paralelo, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, sostuvo reuniones en Omán para abordar la situación en el estrecho de Ormuz y explorar mecanismos que permitan reducir las tensiones. Autoridades cataríes confirmaron que en esta fase de las conversaciones no participarán representantes estadounidenses de manera directa.
La comunidad internacional también intensificó sus esfuerzos diplomáticos. Pakistán y Arabia Saudita sostuvieron contactos para promover la desescalada del conflicto y respaldar las iniciativas de mediación en curso. Ambos países coincidieron en que la reanudación de las hostilidades representa una amenaza para la estabilidad regional.
Por otro lado, la situación en Oriente Medio continúa siendo delicada. En el sur del Líbano, Israel realizó nuevos ataques contra presuntos miembros de Hezbolá mientras avanzan negociaciones para implementar zonas piloto de seguridad bajo supervisión internacional.
Pese al complejo panorama, las partes involucradas mantienen abiertos los canales diplomáticos con la esperanza de evitar una confrontación de mayor escala y preservar los esfuerzos de paz iniciados semanas atrás.


