El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, ofrecieron una despedida oficial al rey Carlos III y a la reina Camila en la Casa Blanca, marcando el final de una visita de Estado de cuatro días que combinó diplomacia, homenajes y actividades públicas.
Tras el acto protocolar en Washington, los monarcas se trasladaron a Virginia, donde participaron en una ceremonia en el Cementerio Nacional de Arlington. Allí rindieron homenaje a los soldados caídos con una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido, reafirmando los lazos históricos y militares entre Estados Unidos y el Reino Unido.
Como parte de su agenda final, Carlos III y Camila asistieron a una celebración comunitaria en Front Royal, organizada con motivo del 250 aniversario de la independencia estadounidense. Durante el evento, compartieron con residentes locales, autoridades estatales y grupos comunitarios en un ambiente festivo.
La visita incluyó previamente una intensa agenda en Nueva York, donde los monarcas participaron en un acto benéfico vinculado a la organización King’s Trust, además de rendir tributo a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre en el memorial de Manhattan.
En Washington, el rey también sostuvo un encuentro bilateral con Trump y ofreció un discurso ante el Congreso, en el que destacó la importancia de la cooperación entre ambas naciones en un contexto internacional complejo.
Pese a tensiones recientes en la política exterior, especialmente relacionadas con el conflicto en Irán, la visita se desarrolló en un tono cordial, con mensajes reiterados sobre la solidez de la relación entre ambos países.
Tras su salida de Estados Unidos, el monarca continuará su gira internacional con una visita a Bermudas, en lo que representa su primer viaje oficial a ese territorio desde su ascenso al trono.












