Estados Unidos e Irán intensifican el intercambio de ataques mientras se aleja una salida negociada al conflicto.

Nuevos bombardeos y lanzamientos de misiles elevaron la tensión en Medio Oriente, mientras la guerra cumple cinco meses con un creciente impacto sobre la seguridad regional y la economía mundial.

EL CAIRO.– Estados Unidos e Irán volvieron a intercambiar ataques con misiles este jueves, profundizando una escalada militar que reduce las posibilidades de una solución diplomática a un conflicto que ya supera los cinco meses y continúa extendiéndose por distintos puntos de Medio Oriente.

Las fuerzas estadounidenses informaron que ejecutaron una nueva ofensiva contra decenas de objetivos vinculados a la Guardia Revolucionaria iraní. Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los bombardeos estuvieron dirigidos contra centros de mando, instalaciones de misiles y drones, así como sistemas de vigilancia y defensa costera, en respuesta a un ataque previo contra una base militar estadounidense en Jordania.

Por su parte, Irán lanzó nuevos misiles que activaron las defensas aéreas de Jordania por segundo día consecutivo. Las autoridades jordanas confirmaron la interceptación de varios proyectiles sin reportar víctimas, mientras que Kuwait informó que uno de los misiles impactó un edificio perteneciente a una empresa china en el norte del país, provocando la muerte de un trabajador y daños materiales de consideración.

La agencia oficial iraní IRNA indicó que un ataque estadounidense sobre la isla de Qeshm, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz, dejó al menos tres personas fallecidas y dos heridas. Esta zona es considerada una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas natural.

La reanudación de los ataques puso fin a varios días de relativa calma que habían generado expectativas de avances diplomáticos. Sin embargo, los recientes enfrentamientos incrementaron nuevamente el riesgo de una expansión regional del conflicto, que ya involucra a varios países aliados de Washington.

Durante la semana también se registraron ataques con drones contra embarcaciones en el puerto egipcio de Damietta, donde se declararon incendios en dos buques relacionados con el transporte de gas natural. Las autoridades egipcias señalaron que las primeras investigaciones apuntan al uso de drones, aunque hasta el momento no se ha identificado oficialmente a los responsables. No se reportaron heridos.

En paralelo, Arabia Saudita denunció nuevos ataques contra instalaciones energéticas atribuidos a milicias respaldadas por Irán en Irak. Aunque algunos grupos rechazaron las acusaciones, la situación mantiene en alerta a los principales productores de petróleo de la región.

El conflicto también continúa afectando el comercio marítimo internacional. El tráfico de embarcaciones a través del estrecho de Ormuz volvió a reducirse significativamente, lo que ha incrementado la preocupación por el suministro mundial de energía y la estabilidad de los mercados.

Mientras tanto, mediadores internacionales mantienen contactos para intentar reducir la tensión y restablecer la navegación en esa ruta estratégica. No obstante, los continuos ataques entre ambas partes y la apertura de nuevos frentes de enfrentamiento complican los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un cese de las hostilidades.

La prolongación de la guerra también genera preocupación dentro de Estados Unidos por el costo militar de la operación y el consumo de recursos estratégicos destinados a proteger sus bases y aliados en la región. Al mismo tiempo, el conflicto sigue ejerciendo presión sobre los precios internacionales de la energía y la economía global, sin que hasta ahora existan señales claras de un acuerdo que permita detener la escalada.

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